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17th August 2010

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Guía Máxima: Situaciones Sociales Incomodas

La vida es imperfecta. Eso es un hecho. Partiendo de esta verdad universal, la vida nos va presentando situaciones difíciles cada día, sin embargo, hay un tipo de situaciones que nos pueden marcar para siempre: las situaciones sociales incomodas. Esta guía tratará de explicar estas situaciones, una forma elegante y, de ser posible, poco humillante de salir de estas situaciones que todos hemos tenido o tendremos en el futuro.

Nota: Las situaciones están clasificadas del 1 al 5, siendo “1” algo casi sin importancia y “5” el suicidio social.

Guía Máxima: Situaciones Sociales Incomodas.

Flatulencias (Gravedad: 1 a 3): De acuerdo con Wikipedia, “se denomina flatulencia a la mezcla de gases que se expulsa por el ano con un sonido y/o olor característicos” (Wikipedia, 2010). Es fácil decir, por la definición, porque una flatulencia puede ser una situación social incomoda: Hace ruido y, en muchos casos, huele mal. Puedes tirarte un pedo (Como se dice popularmente) en cualquier situación social sin problema pues un pedo tirado justo en el momento preciso es como el crimen perfecto: no hay víctimas. Las flatulencias son un problema cuando la gente las percibe, aunque varia su gravedad. Si solamente se percibe el sonido es fácil que la gente lo ignore y solamente sospeche de los culpables de dicha expulsión de gases y, si te descubres como el autor material, puede causar risa y hasta puedes ser el chic@ más popular de esa noche. Si el olor es desagradable, tenemos un problema. Verás, por alguna extraña razón (¿asco?) la gente generalmente no aprueba el olor fétido de tus entrañas y se alejará de ti en el momento que descubra los olores que guardas y en el caso que la flatulencia salga “premiada”, ¡NO LO COMENTES!, corre a tu baño más cercano, haz lo que tengas que hacer y regresa como si nada hubiera pasado.

Comentarios Incomodos (Gravedad: 2 a 4): Tal vez eres buena onda y no tienes ningún problema con las personas. ¡Felicidades! Pero los demás tenemos algunas cosillas guardadas por ahí. Esta situación es bastante simple, si por alguna razón tienes “un problema” con judíos, negros, hispanos, gringos, chinos, bebés o cualquier minoría no hagas comentarios “curiosos” a no ser que los acompañes con algún chiste. La gente sabrá perfectamente a lo que te referías, pero estará dispuesta a dejar pasar tu comentario por el simple hecho que fue gracioso. No lo dudes, la gente sabrá que eres racista/homofóbico/xenofóbico/etc, pero también sabrá que cuentas buenos chistes.

Erecciones (Gravedad: 2 a 4): Como la mayoría de la gente sabe, cuando un hombre se excita sufre de una leve deformación física que se ubica en el pene, abajo del ombligo y justo arriba de los testículos. A esto se le conoce como erección. No hay problema cuando se está viendo porno, pensando en porno, en Chatroulette o, en un buen día, con una chica. El problema viene cuando la situación en cuestión no acepta esta deformación natural. Para esto hay soluciones que pueden hacer que el problema se vaya y no haya repercusiones. La primera y más sencilla, el truco del cinturón o del elástico, los hombres sabrán a que me refiero (No aplica si no estás usando camiseta). La segunda, ocultarlo de la forma más natural con objetos al alcance (toallas, maletas, computadoras, etc). Si eres descubierto preparate para: (1) ser en blanco de las burlas, (2) ser humillado, (3) perder todo el respeto y, (4) vivir el resto de tu vida con el fantasma de la erección persiguiendote a cada lugar que vayas.

Tapar un baño (Gravedad: 5 o superior): Estás en una reunión con tus mejores amig@s y tu novi@, platicando de temas interesantes como la situación política del medio Oriente, la existencia de dios o cuando tuviste una erección mientras ayudabas en el comedor de ancianos. De repente tu interior empieza a sonar,  ”¿Qué es eso?” te preguntas, asustado. El sonido se repite y empiezas a sentir la dilatación de tus esfínteres, en preparación para la catástrofe que se avecina. “No me hagas esto ahora” piensas silenciosamente, mientras intentas con todas tus fuerzas recordar que hiciste para ser la víctima del terror que te espera. “¿No fui a la Iglesia esta semana? No, si lo hice ¿No besé a mi madre cuando me despedí de ella? Lo hice… ¿Fue… el Kebab y el McDonalds? Hijos.de.puta.” Si, algo en ti no está feliz y quiere salir. Te disculpas con tus amigos y corres al baño, bajas tus pantalones/falda y en el momento que te sientas sufres lo que los científicos llaman “desfondar”. Sientes un placer comparable al orgasmo al perder 3 kilos en menos de 40 segundos, pero te invade un sentimiento extraño. No quieres, pero tienes que ver las consecuencias. Las ves. Ruegas al señor que ese escusado este de tu lado y sea más fuerte que tu. No lo es. Es en este momento cuando sabes que la vida como la conoces ha terminado. Sal de ahí y corre lo más rápido que puedas, no hables con nadie ni te detengas hasta que encuentras la ciudad de los olvidados, donde otras almas pérdidas como la tuya te aceptaran y comprenderán lo que has hecho.

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